Fernanda: el diagnóstico y lo que siguió
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Tardó catorce meses en tener un nombre para lo que le pasaba. Cuenta cómo fueron ese año y medio y qué le diría a quien apenas empieza.

El primer síntoma fue la vista. Un ojo nublado durante tres semanas, un oftalmólogo que no encontró nada y una respuesta que muchas personas con esclerosis múltiple reconocen: probablemente sea estrés.
Lo más difícil no fue el diagnóstico. Fue el año y medio en el que nadie me creía.
El diagnóstico
Catorce meses después, una resonancia puso nombre a todo. Fernanda dice que ese día sintió alivio antes que miedo, y que casi nadie se atreve a confesarlo: por fin lo que le pasaba existía fuera de su cabeza.
Lo que cambió y lo que no
Cambió el orden del día, cambiaron los horarios de entrenamiento y cambió con quién habla de esto. No cambió que sigue corriendo, ni que sigue siendo la misma persona que antes de la resonancia.
PLACEHOLDER: testimonio de ejemplo escrito por DFuture. La fundación lo sustituye por una historia real, con nombre, fotografía y consentimiento por escrito.